GRIPE O INFLUENZA

 

¿Puede llegar la epidemia de gripe del hemisferio norte a la Argentina?

Las cepas que actualmente circulan en mayor proporción en el Hemisferio Norte son de virus influenza pertenecientes al tipo A subtipo H3N2, variantes de la cepa de referencia A/Sydney/5/97. Esta cepa es componente actual de la vacuna 99-2000 para el Hemisferio Norte.
Dicha cepa de referencia también fue componente de la vacuna 99 para el Hemisferio Sur y formará parte de la vacuna 2000.
O sea, la vacuna a utilizar en la Argentina en el año 2000 deberá contener las siguientes cepas virales:

A/Sydney/5/97 (H3N2)

A/New Caledonia/20/99 (H1N1)

B/Beijing/184/93 o B/Yamanashi/166/98

En base a la vigilancia que realizamos todos los años en nuestro laboratorio como Centro Colaborador de la OMS, observamos que las cepas que circularon en nuestro país en las temporadas 1998 y 1999 fueron también variantes de la cepa A/Sydney/5/97.
El virus influenza circula todos los años en nuestro país durante la temporada invernal, con picos de circulación en los meses de junio y julio. Debido a que el virus varía año tras año, es muy difícil predecir cuál será con exactitud la cepa que va a circular la próxima temporada. Por ello, es importante llevar a cabo la vigilancia epidemiológica para que, en el caso de la aparición de nuevas variantes, se alerte a las autoridades de salud correspondientes para que tomen los recaudos necesarios.
 

¿Qué hay que hacer para prevenirla? ¿Cómo se puede evitar el contagio?

La prevención de la influenza se centra en la administración de una vacuna inactivada que se da 6 a 8 semanas antes del comienzo de la estación de influenza. La vacuna contiene 3 componentes: 2 cepas del virus A, una subtipo H3N2 y otra subtipo H1N1 y una cepa del virus B. Cada año la composición de la vacuna varía en base a aquellas cepas de influenza que se espera que aparezcan el invierno siguiente.
Se recomienda el uso de la vacunación en poblaciones con alto riesgo de complicaciones, tales como ancianos y pacientes con enfermedades pulmonares crónicas o enfermedad cardíaca.
Además, desde comienzos de los años 80 se dispone de antivirales, pero no se han utilizado ampliamente debido a su reducido espectro de actividad, a su perfil de efectos colaterales y al rápido desarrollo de resistencia del virus. Sin embargo, en un futuro cercano se espera poder contar con nuevos antivirales más eficientes.
La influenza es una enfermedad muy contagiosa y el virus se disemina principalmente de persona a persona a través de la vía aérea, por medio de las gotitas que se forman mediante la tos y los estornudos. La manera de prevenir el contagio es tratar de evitar estar en ambientes cerrados y poco ventilados además de evitar el contacto con personas que padezcan esta enfermedad.
 

¿La gripe puede ser mortal?

Los virus de influenza son capaces de sufrir dos tipos de cambios antigénicos:
a)- El cambio "drift" se trata de modificaciones antigénicas menores. Debido a ellas existe una posibilidad constante de aparición de una nueva cepa frente a la cual no hay demasiada inmunidad en la población dando origen así a las epidemias locales de influenza. En estos casos, la mayoría de las personas afectadas se recupera en forma completa, pero en algunos grupos, como el de los niños muy pequeños, los ancianos y los pacientes que padecen problemas de salud crónicos subyacentes, pueden desarrollar complicaciones que amenacen su vida, como por ejemplo, la neumonía.
b)- El otro tipo de cambios que el virus puede experimentar se conoce como "shift" o cambios antigénicos importantes. Éstos son menos frecuentes e implican un cambio radical de las proteínas de superficie del virus. Cuando un virus es tan diferente que pocas o ninguna persona tiene inmunidad para él, puede producirse una pandemia (brotes de la enfermedad de alcance mundial) que amenaza la vida. Por ejemplo, la pandemia más importante del siglo XX se produjo en el año 1918 y causó la muerte de 20 a 40 millones de personas a nivel mundial. Las pandemias son impredecibles y durante los últimos 400 años, ocurrieron con intervalos de 10 a 50 años.
¿Cuánto tiempo tardan en actuar las vacunas y cuánto dura su efecto protector?
Las vacunas tienen una eficiencia variable (70 al 90% en los adultos con una edad menor a 60 años), que depende de la precisión de la paridad con las cepas virales circulantes, así como de la edad del sujeto vacunado y su susceptibilidad a la infección. La eficiencia es más baja particularmente en los niños pequeños y en los ancianos, que son dos poblaciones que tienen un riesgo incrementado de complicaciones, con tasas de protección del 30 al 70% en los sujetos de más de 60 años de edad. Sin embargo, la vacunación ayuda a reducir las complicaciones relacionadas con este virus: las internaciones en el último grupo etario se pueden reducir en un 50-60% y la muerte en un 80%. Se aconseja vacunarse durante el otoño, en los meses de marzo, abril y mayo, porque la vacuna tarda de 10 a 15 días en comenzar a ejercer protección efectiva.
El efecto protector debe ser reforzado cada 12 meses con la vacuna de fórmula más reciente y usando una dosis apropiada a la edad.

Debido a que en los meses de verano no se realiza habitualmente la vacunación contra este virus, las personas que deseen vacunarse deberán hacerlo con las vacunas utilizadas durante 1999 ya que las cepas que contienen son adecuadas para proteger contra los virus circulantes en el hemisferio norte.

 

Ante cualquier duda, comunicarse al Servicio de Virus Respiratorios, INEI-ANLIS
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TE: 4301-1035
e-mail a: vrmalbra@datamarkets.com.ar
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